Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

y le tomé las manos.

Estaban frías.

—Mamá, ¿por qué no me dijisteis que estabais pasando por esto?

Ella miró hacia la cocina.

—Porque no queríamos preocuparte, hijo.

Aquella respuesta me dolió más que cualquier insulto de Sergio.

Parte 5. Los dos mil euros que nunca llegaban a mis padres

Me senté frente a ellos.

—Os envío dos mil euros cada mes. ¿Qué ha pasado con ese dinero?

Pilar intercambió una mirada con Joaquín.

Fue mi padre quien respondió.

—Sergio nos dijo que era mejor centralizar los gastos. Que así