Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

significaban. No tengo excusa.

Pilar empezó a llorar.Sergio se inclinó hacia ella.

—Lo siento, mamá.

Ella le tomó la mano, pero no le dijo que todo estaba olvidado.

—Te quiero, Sergio. Pero necesito tiempo para volver a confiar en ti.

Él asintió.

—Lo entiendo.

Joaquín habló entonces.

—Perdonarte es algo que podemos intentar. Volver a darte acceso a nuestros documentos, nuestro dinero o nuestra casa es otra cosa. Eso tendrás que ganártelo con hechos.

Sergio aceptó la respuesta.

No hubo abrazos dramáticos ni promesas imposibles.

Solo una conversación difícil