Parte 2: La abogada seguía en la línea. Le repetí exactamente lo que Sergio acababa de decir y su respuesta fue inmediata:

respondió Joaquín—. Si mi nombre aparece en un documento, tengo derecho a saber qué estoy firmando.

Aquella frase cambió el ambiente de la habitación.

Mi padre llevaba años evitando los conflictos con Sergio. Siempre encontraba una excusa para justificarlo: que estaba pasando una mala época, que tenía muchas responsabilidades, que necesitaba ayuda.

Pero aquella vez no retrocedió.

Tomó una silla y se sentó junto a Pilar.

—Álvaro, llama a tu abogada. Quiero que alguien independiente nos explique esto.

Asentí.

Y marqué el número.

Parte 4. La llamada que mi hermano