respondió Joaquín—. Si mi nombre aparece en un documento, tengo derecho a saber qué estoy firmando.
Aquella frase cambió el ambiente de la habitación.
Mi padre llevaba años evitando los conflictos con Sergio. Siempre encontraba una excusa para justificarlo: que estaba pasando una mala época, que tenía muchas responsabilidades, que necesitaba ayuda.
Pero aquella vez no retrocedió.
Tomó una silla y se sentó junto a Pilar.
—Álvaro, llama a tu abogada. Quiero que alguien independiente nos explique esto.
Asentí.
Y marqué el número.
Parte 4. La llamada que mi hermano