un vacío —dijo—. Y sí, el vacío está. Siempre estará.
Nadie se movió.
—Pero también me dejó un camino. Me dejó a Capitán. Me dejó a ustedes. Me dejó esta finca. Me dejó una manera de seguir siendo su madre.
Se le quebró un poco la voz.
—Porque una madre no deja de ser madre cuando su hijo se va. Solo aprende a cuidarlo de otra forma.
No hubo aplausos inmediatos.
Primero hubo silencio.
Uno de esos silencios llenos, donde todos están sosteniendo algo.
Luego Manolo, claro, fue el primero