culpe. Yo decidí venir. Quería verla convertirse en mamá y quería conocer a mi nieta. Cuidar a Sofía nunca fue una carga. Fue uno de los regalos más bonitos de mi vida.”
Tuve que sentarme en el piso.
Mi madre había ocultado su enfermedad.
Había guardado mi dinero para mi hija.
Y además había preparado mi perdón por adelantado.
Pero la hoja tenía algo más escrito al reverso.
Una petición que me dejó helada.
Regresé al hospital con el papel apretado entre las manos.
Cuando entré a su habitación, el