LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

Sino como un recordatorio de que las personas pueden reconocer sus errores, aunque ese reconocimiento no les garantice una segunda oportunidad.

A veces, la única reparación posible es dejar de mentir.

Y permitir que los demás decidan qué hacer con la verdad.

Capítulo 17. Tres años después

Tres años después de mi salida de prisión, regresé al Panteón Jardines de la Paz.

Llevaba flores para mi madre.

Don Ernesto seguía trabajando allí, aunque caminaba más despacio y utilizaba unos lentes nuevos.

Cuando me vio entrar, dejó la libreta sobre el