LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

una llave.

Era una prueba de que, incluso cuando yo tomé las peores decisiones, todavía confiaba en que algún día encontrarías el camino hacia la verdad.

No fui el padre que necesitabas cuando más me necesitabas.

No puedo cambiarlo.

Pero espero que algún día puedas recordar también los momentos buenos, sin sentir que eso significa justificar mis errores.

Tu madre siempre decía que la vida no se mide por las veces que alguien cae, sino por lo que decide hacer después de levantarse.

Ojalá encuentres una vida que no necesite