LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

hermanastro había participado en las operaciones.

Pero eso no demostraba todavía que hubiera organizado mi detención.

Busqué más.

En la última parte del libro encontré una hoja doblada, sujeta con un clip.

Era una impresión de un correo electrónico.

El remitente figuraba como una cuenta corporativa vinculada a Mauricio.

El destinatario era Verónica.

El mensaje decía:

«Las transferencias están listas. Cuando termine la auditoría, Santiago aparecerá como responsable. Necesito que papá mantenga su firma electrónica activa hasta que cerremos todo».

Debajo, alguien había respondido:

«¿Y si Arturo descubre lo que