estamos haciendo?».
La respuesta era breve.
«No lo descubrirá a tiempo».
Sentí que algo se rompía dentro de mí.
Verónica y Mauricio.
Los dos habían participado.
Los dos habían vivido bajo el mismo techo que mi padre mientras preparaban mi caída.
Pero entonces noté una fecha.
El correo había sido impreso dos días después de mi arresto.
Eso significaba que no era una prueba completa de cómo había comenzado el fraude.
Solo demostraba que había algo que ocultar.
Necesitaba más.
Revisé el archivador. Encontré contratos, copias de identificaciones y una