carpeta con el nombre de un proveedor.
Dentro había una hoja que me hizo detenerme.
Era una solicitud de acceso al sistema financiero de la empresa.
Mi nombre aparecía en la parte superior.
Mi firma electrónica figuraba al final.
Pero la fecha de autorización correspondía a una noche en la que yo estaba detenido en una comisaría, antes de que me trasladaran al centro penitenciario.
No podía haber autorizado aquella operación.
Tomé una fotografía de cada página con mi teléfono.
Entonces escuché un sonido detrás de la puerta.
Un golpe.