LA BODEGA 108: EL SECRETO QUE DESTRUYÓ A LA FAMILIA MENDOZA

que había perdido.

A media tarde, el abogado recibió una llamada.

Escuchó sin interrumpir.

Después pidió que le enviaran una copia del documento que acababan de localizar.

Cuando colgó, me miró.

—No encontramos un acta de defunción que coincida con los datos de tu padre.

Sentí que el corazón me golpeaba las costillas.

—Entonces está vivo.

—No podemos concluir eso todavía. Puede haber errores administrativos o registros en otra jurisdicción. Pero hay algo más.

Giró la pantalla de su computadora.

Era una copia de una solicitud de inscripción de defunción