Mi nuera me llamó bru-ja en alemán durante su boda. Creyó que yo era solo un ama de casa hasta que preguntó por la escritura

por cierto.

Lucas ganaba más que suficientes profesionales de su edad.

No era pobre.

Ni siquiera cerca.

Solo había crecido rodeado de abundancia.

—Vanessa está acostumbrada a cierto nivel.

—Entonces espero que tenga ingresos acordes a ese nivel.

Mónica perdió la sonrisa.

—Mi hija no se casó para vivir como una empleada normal.

Ahí estaba.

—¿Para qué se casó?

Se quedó callada.

—Mónica.

—No tergiverse.

—Estoy preguntando.

—Por amor.

—Perfecto.

Sonreí.

—Entonces el apartamento no debería importar.

La conversación terminó poco después.

No volvió con pasteles.

Lucas empezó a distanciarse.