riesgo enorme.
—Lo sé.
—Podrías perder otro apartamento.
—Ya tengo hipoteca propia.
Aquella respuesta me gustó más de lo que debía.
No nos convertimos mágicamente en madre e hija.
Había demasiadas cosas detrás.
Pero empezamos a construir algo real.
Sin regalos gigantes.
Sin actuaciones.
Sin alemán secreto.
Mónica tardó mucho más.
Su negocio finalmente quebró.
Intentó pedir ayuda a Lucas.
Él se negó a asumir sus deudas.
Vanessa le ofreció una cantidad limitada y condiciones claras.
Mónica la acusó de haberse dejado manipular por nosotros.
Vanessa respondió algo que después