usted me trató como un defecto. Porque convirtió un estudio médico en una condena. Porque me dijo, delante de su hijo, que yo no servía para su familia. Y él no dijo nada.”
Sebastián bajó la cabeza.
Cada palabra era cierta.
Renata se quitó lentamente el anillo de compromiso. Lo colocó sobre una mesa cubierta de rosas blancas.
“Sebastián,
yo merecía un amor completo. Mariana merecía respeto. Y esos niños merecían un padre desde el principio.”
Dolores intentó detenerla.
“Renata, piensa en tu familia. Piensa en el escándalo.”
Renata la