amigo de Nora y el hombre que había ayudado a Mariana cuando los bebés nacieron antes de tiempo. Había manejado de madrugada al hospital. Había pagado medicamentos cuando Mariana no aceptaba
pedir ayuda. Había cargado a los trillizos cuando pesaban menos que una bolsa de pan.
Los niños lo llamaban “tío Andrés” con una confianza que Sebastián no podía comprar.
Una tarde, Diego cayó en el patio y se raspó la rodilla. Sebastián corrió primero.
“Tranquilo, campeón. Fue un susto.”
Diego lo abrazó sin pensarlo.
Sebastián se quedó congelado. Era