usaba para hacer pequeñas a las personas.
Dentro, mujeres mayores practicaban lectura en voz alta. Un albañil de 62 años escribía su nombre completo por primera vez sin ayuda. Una joven madre resolvía divisiones mientras su bebé dormía en una carriola.
Dolores recorrió el lugar en silencio.
“Me equivoqué contigo”, dijo al fin.
Mariana no respondió.
“Te traté como si no fueras suficiente para mi familia. Y tú construiste algo más digno que todo lo que nosotros presumimos.”
Mariana cruzó los brazos.
“No voy a perdonarla hoy solo porque por