miró a Sebastián esperando una sola palabra. Una defensa. Un “basta”. Algo.
Él bajó la mirada al piso de mármol.
Ese silencio dolió más que el insulto.
Esa noche, Mariana salió con una maleta pequeña y el corazón hecho ceniza. Sebastián no la siguió. No llamó. No tocó su puerta. No peleó por ella.
Dos meses después, Mariana descubrió que estaba embarazada.
A las 7 semanas, el ultrasonido mostró 3 latidos diminutos.
Trillizos.
Lloró en el baño de una clínica pública, con la foto del ultrasonido entre las manos, no