EL DÍA QUE MI MARIDO VOLVIÓ CON SU FAMILIA MILLONARIA, PEDÍ QUE ME ENVIARAN OTRO HOMBRE… Y TERMINÉ CASÁNDOME CON ALGUIEN QUE ÉL JAMÁS SE ATREVERÍA A OFENDER

distribución agrícola. Visitamos varias aldeas de montaña.

Lo escuché con atención.

—Una de nuestras camionetas quedó atrapada por una tormenta. El conductor estaba herido. Una muchacha apareció con un carro, nos ayudó a llegar al pueblo y se negó a cobrar.

Me quedé pensativa.

Recordaba aquella tormenta.

Recordaba también a dos hombres empapados y a un conductor con una herida en la frente.

Les había llevado agua caliente y unas mantas.

—¿Tú estabas allí?

Asintió.

—Te vi desde el interior del vehículo. Estaba enfermo, tenía fiebre y apenas podía mantenerme