EL DÍA QUE MI MARIDO VOLVIÓ CON SU FAMILIA MILLONARIA, PEDÍ QUE ME ENVIARAN OTRO HOMBRE… Y TERMINÉ CASÁNDOME CON ALGUIEN QUE ÉL JAMÁS SE ATREVERÍA A OFENDER

despierto. Cuando quise darte las gracias, ya te habías marchado.

Sonreí débilmente.

—No fue nada.

—Para nosotros sí.

Lu Zheng apoyó los brazos sobre la barandilla.

—Tiempo después supe que la muchacha se llamaba Lin Xia. Y hace unas semanas escuché tu nombre otra vez.

—¿Por Yancheng?

—Por el mayordomo. Buscaba un trabajador para la mujer de la que su jefe acababa de divorciarse. Cuando descubrí de quién se trataba, decidí venir.

Lo observé.

—¿Por gratitud?

—Al principio.

El silencio se volvió más intenso.

—¿Y ahora?

Lu Zheng me miró