mancha inexistente del bolso.
—Primero Yancheng. Ahora Lu Zheng. Debes de tener mucho talento para conseguir que los hombres te mantengan.
La miré.
—Yo mantuve a Yancheng durante tres años.
Su sonrisa desapareció.
—Él nunca te quiso.
Aquellas palabras todavía dolían, pero no como antes.
—Entonces los dos hemos perdido el tiempo hablando de él.
Intenté marcharme.
Gu Rou me agarró del brazo.
—Aléjate de Lu Zheng.
Me solté.
—Eso tendrás que pedírselo a él.
Sus ojos brillaron de rabia.
—No tienes idea de las consecuencias de enfrentarte a gente