En Jaca, mi marido firmó sin leer mientras sostenía a nuestra hija enferma y nuestro hijo llevaba las botas rotas. «Tu madre sabe cuidarla», dijo antes de marcharse con Cristina. No lloré: guardé el convenio de divorcio y compré 3 billetes para León. En la carpeta quedaba otra firma que él tampoco recordaba

Y había añadido algo todavía peor:

«Si consigues que se sienta culpable por vosotros, le contaré que intentaste perjudicar su carrera».

Javier comprendió que no solo había descuidado a su familia.

Había permitido que otra mujer utilizara su autoridad para intimidar a su esposa.

Entonces recibió una nueva llamada.

Era la abogada de Lucía.

—Capitán Montes, su hija está hospitalizada y su esposa ha solicitado medidas provisionales. Antes de pedir que regresen, tendrá que escuchar lo que su hijo ha contado sobre usted.

PARTE 3

Cuando Javier llegó a León,