En Jaca, mi marido firmó sin leer mientras sostenía a nuestra hija enferma y nuestro hijo llevaba las botas rotas. «Tu madre sabe cuidarla», dijo antes de marcharse con Cristina. No lloré: guardé el convenio de divorcio y compré 3 billetes para León. En la carpeta quedaba otra firma que él tampoco recordaba

pedirle cosas porque usted se enfadaba. También ha explicado que algunas noches dormía con el abrigo puesto porque no conseguía entrar en calor.

—Yo no sabía que dormían así.

—¿Y quién tenía la responsabilidad de saberlo?

La pregunta lo dejó sin respuesta.

Beatriz continuó:

—Lucía no está solicitando que pierda el contacto con sus hijos. Pero quiere que las primeras visitas se desarrollen de forma gradual y con apoyo profesional si resulta necesario.

Javier miró las fotografías que la abogada había colocado sobre la mesa.

En una aparecía Martina acostada