imponerse.
Esa misma tarde recibió un mensaje de Lucía.
«Martina está mejor. Los médicos creen que pronto podrá volver a casa. Hugo está conmigo. No necesitas preocuparte por dónde vamos a dormir».
Javier leyó aquellas palabras repetidamente.
Quiso responder que jamás dejaría de preocuparse por ellos.
Pero comprendió que hasta entonces se había preocupado demasiado poco.
Escribió:
«Gracias por informarme. Siento no haber estado cuando me necesitabais».
Lucía no respondió.
No tenía por qué hacerlo.
Mientras tanto, Cristina continuaba llamándolo.
Al regresar a Jaca, Javier aceptó verla en una cafetería