princesa.
—Tengo una cama nueva y un dibujo de un gato.
—¿Me lo enseñas?
Martina corrió a buscarlo.
Javier observó el salón del pequeño apartamento.
Había juguetes sobre una alfombra, dibujos pegados en la pared y un radiador encendido.
Parecía un hogar.
Un hogar del que él ya no formaba parte.
Cuando Martina terminó de hablar, Lucía llamó a Hugo.
El niño se acercó despacio.
—Hola, papá.
—Hola, campeón. ¿Cómo estás?
—Bien.
—¿Te gusta tu nuevo colegio?
—Sí.
Javier respiró profundamente.
—Te echo mucho de menos.
Hugo guardó silencio.
Después