En Jaca, mi marido firmó sin leer mientras sostenía a nuestra hija enferma y nuestro hijo llevaba las botas rotas. «Tu madre sabe cuidarla», dijo antes de marcharse con Cristina. No lloré: guardé el convenio de divorcio y compré 3 billetes para León. En la carpeta quedaba otra firma que él tampoco recordaba

dentro de una casa.

Su padre estaba fuera, acompañado de Cristina.

Hugo lo contempló durante varios minutos.

Después tomó una hoja nueva.

Dibujó 2 casas separadas por un camino.

En una estaban Lucía, Martina y él.

En la otra aparecía Javier.

Las ventanas de ambas estaban iluminadas.

El domingo siguiente entregó el dibujo a su padre.

—¿Sabes qué significa?

Javier lo observó emocionado.

—Que ahora tenemos 2 casas.

Hugo asintió.

—Y que en las 2 estamos bien.

Javier abrazó a su hijo.

Aquella noche colocó el dibujo nuevo junto al