En Jaca, mi marido firmó sin leer mientras sostenía a nuestra hija enferma y nuestro hijo llevaba las botas rotas. «Tu madre sabe cuidarla», dijo antes de marcharse con Cristina. No lloré: guardé el convenio de divorcio y compré 3 billetes para León. En la carpeta quedaba otra firma que él tampoco recordaba

tiró de su manga.

—Papá, ¿hoy vienes a casa?

—No puedo, campeón.

—Pero Martina está malita.

—Tu madre sabe cuidarla.

Lucía sintió que aquellas palabras cerraban definitivamente algo dentro de ella.

Javier llevaba meses llegando tarde, cancelando planes familiares y solucionando cualquier problema de Cristina antes de escuchar los suyos.

Cuando Lucía protestaba, él siempre respondía que estaba celosa de una pobre viuda.

Aquella noche, mientras Javier cenaba con Cristina, Lucía preparó 2 maletas.

A las 23:35 salió con sus hijos hacia la estación de autobuses.

No dejó ninguna