En Jaca, mi marido firmó sin leer mientras sostenía a nuestra hija enferma y nuestro hijo llevaba las botas rotas. «Tu madre sabe cuidarla», dijo antes de marcharse con Cristina. No lloré: guardé el convenio de divorcio y compré 3 billetes para León. En la carpeta quedaba otra firma que él tampoco recordaba

nota.

A la mañana siguiente, Javier encontró la casa vacía.

Sobre la mesa había un dibujo de Hugo. Aparecían su madre, Martina y él dentro de una vivienda. Javier estaba fuera, cogido de la mano de una mujer con bufanda azul.

Debajo podía leerse:

«Papá tiene otra familia».

Javier todavía sostenía el dibujo cuando recibió una llamada de su superior.

—Capitán Montes, tenemos que hablar sobre los documentos que firmó ayer.

—¿Qué ocurre?

—Su esposa ha iniciado el divorcio. Pero hay algo más preocupante. Hemos recibido una denuncia relacionada con