En Jaca, mi marido firmó sin leer mientras sostenía a nuestra hija enferma y nuestro hijo llevaba las botas rotas. «Tu madre sabe cuidarla», dijo antes de marcharse con Cristina. No lloré: guardé el convenio de divorcio y compré 3 billetes para León. En la carpeta quedaba otra firma que él tampoco recordaba

Lucía le había dicho que Martina empeoraba y que necesitaba llevarla al médico.

Él respondió que estaba ocupado.

Después apagó el teléfono.

—Pensé que Lucía exageraba —murmuró.

—¿También exageraba cuando decía que no había dinero para calentar la casa?

Javier no respondió.

Regresó a su vivienda y revisó cada habitación.

Encontró las botas rotas de Hugo, una caja casi vacía de medicamentos y una libreta donde Lucía anotaba todos los gastos.

En una página aparecía una frase:

«Martina necesita un abrigo. Hugo lleva 3 semanas con los pies mojados. Javier