la culpa puede parecer bondad, pero nunca debe reemplazar la confesión.
Y Dante…
Dante me enseñó que incluso una casa construida sobre secretos puede abrir sus paredes si alguien está dispuesto a enfrentar lo que vive dentro.
No voy a decir que me enamoré de él como en un cuento.
Los cuentos no tienen perros con cicatrices, túneles de ladrillo, viudas furiosas ni hombres con sangre en las manos intentando aprender a tocar la vida sin romperla.
Pero con el tiempo, los jueves de café se volvieron cenas.
Las cenas