por homicidio en grado de tentativa y otras conductas que determinaría la investigación. Verónica quedó bajo investigación por su participación en el encubrimiento y por negarse a pedir auxilio. Renata tuvo que entregar su teléfono y declarar.
Pero ni siquiera en el hospital me sentía a salvo. Cada vez que cerraba los ojos volvía a caer.
Tres días después, mi tía Elena llegó con un portafolio antiguo. Lo puso sobre la mesa de mi habitación y se sentó junto a mí.
—Hay algo de tu mamá que nunca te conté —