mi hijo.
—¿Su hijo le autorizó tomarlo?
Beatriz miró a Daniel.
Él negó lentamente.
—No, mamá. Yo no sabía nada.
—¡Porque pensaba darte una sorpresa!
Entonces comenzó a explicar la historia del jarrón.
Habló de una pieza antigua, de su supuesto valor histórico y de cómo algún día podría convertirse en una herencia familiar.
Según ella, sacar 45 mil pesos sin permiso había sido una decisión inteligente.
Incluso aseguró que nosotros deberíamos agradecerle.
—¿Y la memoria USB? —pregunté.
Su expresión cambió.
—¿Qué memoria?
Sentí que la sangre me hervía.
—La