—Es de mi mamá —me dijo.
No respondí.
Él comenzó a leer en silencio.
En la carta, Beatriz reconocía que había entrado sin permiso, que había tomado dinero y que había utilizado el amor de su hijo para justificar sus abusos.
También mencionaba mi memoria USB.
Escribió que no había comprendido cuánto podía significar para mí porque estaba demasiado ocupada pensando en sus propios deseos.
La última parte decía:
“Siempre pensé que cuidar a mi hijo significaba decidir lo que era mejor para él. Ahora entiendo que confundí el amor