El sobre olvidado en el último cajón

dudas: la esposa de Andrés, su mejor amigo de la infancia, el hombre que había muerto en un accidente terrible junto con su esposa, según habíamos creído todos, veintisiete años atrás.

—Siéntese, por favor —dijo ella con voz cansada—. Sabía que algún día alguien vendría. Solo esperaba que fuera después de que yo también me fuera.

Me temblaban las manos cuando acepté el vaso de agua que me ofreció. Ella se sentó frente a mí y comenzó a hablar, despacio, como si desenterrara palabras que había mantenido encerradas demasiado tiempo.