de los amigos de Gabriel.
Había música, botellas sobre la mesa y varias personas alrededor de una baraja de cartas.
Gabriel estaba sentado junto a Ada.
Uno de los chicos gritó:
—¡Verdad o reto!
Ada eligió reto.
—Pues te reto a besar al hombre del que llevas años enamorada.
Las risas estallaron.
Ada miró directamente a Gabriel.
Él no se apartó.
Se besaron.
No fue un roce tímido entre dos amigos que intentaban cumplir una apuesta.
Fue un beso largo.
Familiar.
Cuando se separaron, alguien preguntó:
—¿Y Nina? ¿Qué hacemos