lugar de centrarse en la casa misma. Quería que vieran la casa primero. El programa no era más que la confirmación de algo que ya existía, independientemente de él.
Y, en el fondo, más allá de mis planes conscientes, había pensado que si estaban sentados en mi casa en Nochebuena y esta aparecía en televisión, la experiencia sería muy distinta a si se lo hubiera contado de antemano. Sería el hecho en sí mismo, presentándose de forma inesperada, con toda la fuerza de algo que no necesita presentación.
Pero no