mientras ella cosía hasta la madrugada.
Y había momentos en los que ambos estaban tan cansados que simplemente se tomaban de la mano sin decir nada.
Yo creía que conocía toda su historia.
Hasta que, un año después de la muerte de papá, encontramos aquella caja escondida en el ático.
CAPÍTULO 2. LA CARTA QUE ESPERÓ TREINTA Y CINCO AÑOS
Papá murió una mañana de noviembre.
Tenía sesenta años.
Su corazón finalmente dejó de resistir las complicaciones que había enfrentado durante tantos años.
Mamá estuvo junto a él hasta el