Un Zapatero de Riobamba le hizo zapatos a un gris en 1962 — 25 años después volvieron gastados

lo contó a Mercedes.
Su madre pensó que había soñado.
Rosa aceptó aquella explicación y el recuerdo quedó guardado entre las imágenes confusas de la infancia.
Aurelio no supo que su hija había mirado.
Seguía concentrado en los zapatos.
Durante una pausa dejó una aguja y un recorte de cuero junto al visitante. Este los tomó y comenzó a trabajar.
Cuando el zapatero se acercó, encontró una hilera de puntadas dobles.
Se parecían a las suyas.
El desconocido había observado la maniobra unas pocas veces y ahora la repetía con