Un Zapatero de Riobamba le hizo zapatos a un gris en 1962 — 25 años después volvieron gastados

necesitaba ir.
El visitante lo observó.
Aurelio nunca supo si había entendido las palabras.
La noche siguiente, Rosa se despertó con el golpeteo del taller.
Tenía seis años.
Cruzó el patio y se asomó por una abertura de la puerta. Vio a su padre inclinado bajo la luz del mechero y, al fondo, a alguien pequeño sentado sobre unos costales.
No sintió miedo.
Le molestó un poco que su padre permitiera a otro niño quedarse allí cuando ella siempre tenía que volver a la cama.
A la mañana siguiente se