Un Zapatero de Riobamba le hizo zapatos a un gris en 1962 — 25 años después volvieron gastados

tramos se interrumpían y reaparecían más adelante.
Aurelio pensó que alguien había cargado al pequeño caminante durante parte del trayecto.
No podía saberlo.
Esta vez no siguió las marcas.
Guardó los zapatos antiguos junto a las dos hojas de papel y cerró el cajón.
Continuó dejando la puerta abierta aquella noche de agosto mientras tuvo fuerzas para bajar al taller.
Nadie volvió a llevarle un encargo semejante.
Al final de su vida llamó a Rosa a su habitación.
Se quitó la llave y la puso en su mano.
Le pidió