Un Zapatero de Riobamba le hizo zapatos a un gris en 1962 — 25 años después volvieron gastados

vi, papá.
Aurelio levantó la cabeza.
Ella le contó lo que había tomado por un sueño durante tantos años.
Su padre le sostuvo la mano.
Primero sonrió.
Después volvió a emocionarse.
No era una prueba que resolviera cada pregunta, pero ya no tenía que cargar solo con aquel recuerdo.
Tras su despedida, Rosa conservó los objetos.
Intentó encontrar explicaciones.
Pensó que quizá su padre había ayudado a un niño con una anatomía poco habitual y que, con los años, algunos detalles habían adquirido otra forma en su memoria.
Tal vez