hojas permanecen junto al par antiguo, protegidas dentro del cajón.
Cuando piensa en aquella historia, no intenta imaginar máquinas en el cielo ni descubrir qué buscaban los soldados.
Recuerda a su padre eligiendo el mejor material del taller para alguien que no podía pagarle ni explicar quién era.
Y una noche de agosto, antes de acostarse, todavía se acerca a la puerta.
Comprueba que el paso esté despejado.
Luego deja una luz encendida.
Un Zapatero de Riobamba le hizo zapatos a un gris en 1962 — 25 años después volvieron gastados