el niño a vivir con unos familiares.
—Pensé que volverían cuando consiguiera trabajo —confesó—. Dejé pasar demasiado tiempo creyendo que podía arreglarlo todo después.
Pero Lucas enfermó de neumonía.
Cuando Efraín recibió la noticia, viajó hasta el pueblo donde estaban viviendo. Llegó demasiado tarde.
—No pude despedirme de mi hijo, Dora. Ni siquiera pude decirle que lo quería.
Vi cómo se le humedecían los ojos.
Quise encontrar palabras que aliviaran semejante tristeza, pero comprendí que ninguna frase podía devolverle lo perdido.
Solamente acerqué mi mano a la suya.
—Usted no