preparado frijoles, arroz y queso fresco, casi la misma comida que le ofrecí cuando lo conocí.
Él miró su plato y sonrió.
—¿Se acuerda de la primera vez que me dio de comer?
—Claro que me acuerdo. Le dije que solamente podía quedarse 1 día.
—Y mire cuánto tiempo llevo aquí.
Sonreí mientras observaba a Clara jugar con una cucharita.
Después miré por la ventana.
La cerca seguía firme. Las gallinas descansaban en su gallinero y nuestro perro dormía cerca del corredor.
Afuera comenzaba a caer una lluvia ligera.
Me