absolución.
—Esteban pudo aprovecharse de su firma. Pero usted tampoco vino a comprobar cómo vivían su hijo y su madre.
Acepté el golpe. Le entregué los mensajes recuperados, las llamadas bloqueadas y los audios. Clara pidió una auditoría financiera y un peritaje de firmas. Me advirtió que Esteban podía tratar de desacreditar a Inés o desaparecer documentos, así que guardamos copias en varios lugares.
Al día siguiente, Esteban me citó en un restaurante de Guadalajara. Con su calma habitual, dijo que Inés había pedido efectivo y administrado mal el dinero.