pequeñas para alimentar a Mateo, no para perder su hogar. Guardó el recibo y dejó que Clara siguiera el procedimiento. Nadie aplaudió cuando Esteban salió con su abogado; la justicia apenas comenzaba.
De regreso a San Isidro, le ofrecí pagar las deudas médicas y conseguirles una vivienda mejor mientras avanzaba el caso. Inés me escuchó.
—Cumple con lo que le debes a Mateo. Pero no conviertas el dinero en una forma de comprar 5 años.
Le dije que lo entendía, aunque apenas empezaba a aprenderlo. 2 semanas después llegó la