orden provisional: podían regresar a la casa mientras se resolvía la venta. Los vecinos ayudaron a mover sus pocas cosas. Yo cargué cajas y la vieja máquina de coser; Inés prefirió esa ayuda comunitaria a contratar una mudanza. No discutí.
La casa tenía humedad, una ventana rota y el patio lleno de hierbas. Mateo recorrió las habitaciones como si fueran un palacio y puso su carrito en el alféizar del cuarto que daba a la huerta. Quise comprarle muebles y juguetes, pero solo le pregunté si necesitaba ayuda con la