con sospecharlo. Necesitamos los originales y un peritaje.
Antes de salir, Jimena pidió las actas de defunción de las otras 2 bebés. Revisé la carpeta que Ofelia me había dejado: solo había una constancia médica sin folio y una factura de servicios funerarios a nombre de mi suegra. De Valeria conservaba hasta las huellas de recién nacida; de sus hermanas no tenía un solo documento oficial.
—Alguien decidió qué podías saber —observó Jimena—. Y aprovechó que estabas de duelo.
Solicitamos formalmente preservar el expediente clínico y presentamos una denuncia ante