me mostró una fotografía tuya con Valeria —murmuró Lucía—. Mi niña estaba viva. Supe que todo era mentira.
—¿Y Mara?
—Vino hace 3 semanas. Me enseñó fotografías de Vera y Violeta. Iba a buscarte. Después dejó de responder.
Lucía me sostuvo la mirada, agotada.
—Mamá sabía que yo estaba mejorando. Me dijo que si intentaba salir perdería a mis hijas otra vez.
Alma había guardado solicitudes de ayuda firmadas por Lucía y registros de restricciones de visitas. Jimena pidió preservarlos y gestionó una evaluación independiente para que mi esposa decidiera