noche, Vera me preguntó si podía cerrar la puerta de su cuarto desde dentro. Le respondí que sí, y que si necesitaba dejarla abierta también estaba bien. Se quedó pensando y dijo que prefería una luz encendida. No la abracé hasta que ella misma se acercó. Aprendí que sentirse a salvo y estar a salvo no siempre llegan al mismo tiempo.
Lucía eligió rehabilitarse cerca de casa. Las niñas empezaron a visitarla despacio. Violeta le mostró el relicario y le preguntó si había pensado en ellas todos esos años.
—Todos —