conocer.
Valeria volvió a su dibujo. Eran 3 niñas frente a una casa amarilla. Esta vez había una mujer en la puerta y un hombre sosteniendo un paraguas.
No sé si podré perdonar a Ofelia. Sí sé que jamás volveré a confundir comprar seguridad con escuchar a quienes amo.
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